
Egon Schiele, Female Nude Lying on Her Stomach (1917)
No fueron inútiles aquellas noches,
aún puedo relamerlas.
Sentirse renacer entre sábanas ajenas,
pero blancas,
dota de alas a un alma condenada.
Salivas curanderas de heridas profundas,
lengua sanadora de incurables pesadillas.
Medicina ilegal que adicción crea.
No me la raciones tanto
que soy mujer de paz
conocedora de que el amor es secundario,
prescindible,
inútil como protección.
Sólo equipo mi cuerpo con una armadura:
la del deseo.
© Anabel
Guau...
ResponderSuprimirAhhhh, qué hermosura. Felicidades por este blog actualizado. Erick
ResponderSuprimirMadre mía, Anabel, creo que voy a dejar de recurrir a aquel relato tuyo que ya es mío, cada vez que quiera adentrarme entre tus puntos y tus comas febriles. Porque desde que le das a la poesía, nos alcanzas a nosotros.
ResponderSuprimirTodo un placer, escrito y visual, leerte.
Un abrazo, y mi admiración renovada.
Mario
¿Francamante?, me gusta. Un saludo cuentista.
ResponderSuprimirComo siempre, ante todo sinceridad y sentimiento.
ResponderSuprimirPrecioso, Anabel.
ResponderSuprimirSin eufemismos ni escondites.
Un abrazo.
Pues no dices na en pocos versos...
ResponderSuprimirLe doy vueltas a eso de que el amor es prescindible y, sobre todo,inútil como protección.Ahí lo has clavado!
Aprendemos, mi querida bruji, aprendes. Y todo sigue evolucionando. Eso es lo bueno (dicen).
Me encanta la ilustración. Es preciosa.
un besico por todo
Hola,
ResponderSuprimirsoy el que tenía el blog "El cuentista de Hamelin". Acabo de ver un mensaje que me dejaste hace ya unos años. Solo quería informarte de que acabo de borrar el blog, así que puede decirse que vuelves a ser la única cuentista de Hamelin de España. Supongo que en Alemania tendrás más competencia.
Suerte con la literatura!