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viernes, 30 de septiembre de 2011

Presentación Tintas Distintas



Esta tarde hará una semana. Tengo el blog abandonado y la cabeza llena de cigüeñas. Pero aún estoy a tiempo de agradecer a todos los que se desplazaron desde bien lejos y a aquellos que sólo tuvieron que coger un autobús para apoyarnos física y anímicamente en la presentación del segundo libro de 3d3 Escritores: Tintas Distintas. Fue un acto divertido, por la improvisación que nuestro editor, Luis Sanz, nos obligó a seguir y cercano: todos éramos familia.

Agradecer a Luis y Mª José su confianza ciega en nosotros. Espero que no se arrepientan y quieran que volvamos a trabajar juntos.

Y a Mario Iriarte, sus canciones. Eres ya nuestro talismán.

martes, 13 de septiembre de 2011

miércoles, 7 de septiembre de 2011

II Recital de narrativa SéBreve


De nuevo a la carga. 3d3 LitertArt no se para e insiste en difundir la narrativa breve. José Antonio Prades, Pilar Aguarón y una servidora volvemos a insistir y queremos compartir con vosotros nuestro amor por contar historias en un breve espacio de tiempo. Breve en el tiempo, pero grande en calidad. De momento, os dejo el cartel provisional. Ya casi lo tenemos completo, pero vamos a esperar un par de días hasta mostrar el definitivo. Esta edición nos vamos a superar. Os mantendré informados. Gracias a todos.

domingo, 5 de junio de 2011

Otro hijo en camino


Porque un hijo es un hijo y, como madre, una está orgullosa de todas sus criaturas.
Así que cayéndoseme la baba estoy con este nuevo libro colectivo, escrito a tres manos con mi asociación literaria 3d3 LiterArt.

El parto ha sido toda una aventura con final feliz.

Os tendré al tanto del bautizo que será en breve.

Felicidades a mis socios: Pilar Aguarón y José Antonio Prades y, cómo no, a los editores La Fragua del Trovador.

jueves, 10 de febrero de 2011

Lecturas de relatos amorosos


Y allí estamos otra vez, dispuestos a contaros cuentos. Esta vez de amor-desamor, debe ser por las fechas...

Os esperamos.

miércoles, 6 de octubre de 2010

7 Plumas + 3d3

7 Plumas: Amando, Marcos, Francisco, Dácil, Ana, Anabel e Inma.
Pilar nos hace la foto.

Parece una fórmula matemática, pero es una suma de mentes amantes de la palabra escrita, de la hablada y de las ganas de compartir. Y esta singular idiosincrasia nos unió a través de unas ondas virtuales que se convirtieron, por arte de birlibirloque, en un sendero tangible donde encontrarnos. Ese sendero nos llevo a Zaragoza.

Con la boca pequeña les invité al recital de narrativa SéBreve, pensé que la distancia era insalvable, como en las relaciones sin fundamento, y di por hecho que todo quedaría en una ilusión. (He de reconocer que pensé lo mismo de ese proyecto loco de escribir una novela a 7 manos). Hubiera sido tan bonito conocerlos a todos y, además, en nuestra lectura… No contaba con que había topado con un ser hacedor de utopías: Francisco. Para él cualquier cosa que se pueda pensar, se puede realizar. Dicho y hecho. ¡Vamos! No podía dar crédito: ¡vienen! Empecé a temblar, a darme cuenta de que me había metido en un berenjenal pues invitarles a un evento fabricado por unos neófitos caraduras que se creían capaces de llevar adelante un plan maravilloso de envergadura desbordante me obligaba a dar el cien por cien de mi osada ignorancia en estas lides. Así lo comenté a mis socios de 3d3, José Antonio y Pilar. Ellos también se pusieron mucho más nerviosos si cabe, pues ver tanta euforia y entender que acercarse desde Canarias y Segovia era un esfuerzo considerable nos exigía realizar el acontecimiento lo mejor que fuéramos capaces.

Mientras mis amigos de 7 Plumas iban intercambiando correos sobre billetes de avión, alquileres de furgonetas y reservas de hotel, mis dedos “parkinsonianos” comentaban a los socios maños todo tipo de dudas, inconvenientes, peros e imposibles que podían surgir antes del acto y durante. José Antonio, hombre sabio que lidia con tres mujeres –nosotras dos y la suya propia- supo atemperar nuestros caracteres, ardua labor, santo varón, e ir poniendo cada cuerpo en su sitio, cada nombre en su término, cada papel en su carpeta. Todo atado. Sólo quedaba recibirles.



Mi imaginación, por una vez, se ajustó a la realidad: eran como supuse. Hay que decir que oír sus voces, ver sus caras en las fotografías, leerles y, sobre todo, escribir una novela a séptimos ayuda mucho a hacerse una idea acertada de sus personalidades. Marcos, escudriña tan atentamente como certera es su ironía. Dácil, suave como un guante de algodón y dispuesta a escalar montañas. Inma, delicada y entregada. Ana, cascabel inquieto. Amando, voz envolvente como sus palabras castellanas. Francisco, deja hacer, pero todo lo domina este hombre que no cree en las utopías. Allí estaban, en el hall del hotel, ni siquiera se les podía adivinar el cansancio que soportaban: reían y hablaban entusiasmados. Besos, besos y abrazos. Qué emoción. La noche zaragozana se compadeció y nos regaló una temperatura tibia que agradecía el cobijo de una chaqueta. Entre risas, gritos, manos que tocan y abrazan, tapitas, cervecitas, inmersión en el talante maño, calles y callejuelas, la virgen del Pilar y el río Ebro se nos iba la velada. Casi nos olvidamos de la novela, pero no, no podía ser. Un helado italiano, que hay que ser cosmopolita, nos ayudó a digerir tanto alborozo. El orden y concierto los puso nuestra coronela mayor: Pilar, mujer práctica donde las haya. Y hasta allí puedo leer sobre nuestra novela.




Al día siguiente, “furgona” en ristre, nos fuimos a Cuarte de Huerva a grabar el programa de radio conjunto. Parecía que nos conociéramos de toda la vida. El espacio radiofónico transcurrió con naturalidad, espontáneamente, libre, sin corsés. Elena, la directora, nos regaló por unos minutos el estudio y se lo devolvimos entero y repleto de cariño. Ella lo sabe.

Comida rápida. Maldito tiempo, cuánto más se te quiere estirar, más corto te haces. Odio tu elasticidad negativa. Corriendo, corriendo al centro cívico Teodoro Sánchez Punter para terminar los últimos preparativos. Comenzó lo que parecía tan lejano hacía unos meses, cuando José Antonio lo propuso y casi no nos creíamos que el momento pudiera llegar. Presentamos y leyeron mis amigos de Canarias, de Segovia y de Lleida. Luego, vinieron de Zaragoza y de Huesca. Y lo que nos parecía sobre el papel un acto largo, se nos consumió en nuestras manos mucho más rápidamente de lo que tardamos en organizarlo. Nos invadió una gran satisfacción y orgullo. Por qué no decirlo.

Desgraciadamente, después de la función tuve que regresar a Lleida. Mi amiga Pilar me contó lo bien que terminaron la fiesta sentados en una terraza, abrigados con la chaqueta y el calor de la amistad de más de veinte escritores que habían disfrutado compartiendo con otras personas la misma locura: escribir.



Los dioses castigaban a los griegos concediéndoles sus deseos. Estoy dispuesta a pagar la tasa que me corresponda. Sólo espero alcanzar a pagar las siguientes sanciones: este encuentro no ha sido el último.


¿Verdad que no, Francisco?

domingo, 25 de octubre de 2009